Japón y Maldivas: el viaje de novios que lo tiene todo

Torii flotante del santuario de Itsukushima sobre el mar en Japón al atardecer

Hay parejas de templo y parejas de toalla, y luego está la mayoría de la gente, que quiere las dos cosas y siente que tiene que elegir. No hace falta. El combinado de Japón con Maldivas se ha convertido en uno de los viajes de novios que más nos piden, y el motivo es bastante simple: son dos viajes opuestos que se arreglan mutuamente los defectos.

Os contamos cómo se cuadra bien: cuántos días a cada parte, en qué orden, cuál es la época en la que los dos destinos funcionan a la vez y qué presupuesto hay que manejar de verdad.

Por qué encajan tan bien

Un viaje solo a Japón es intenso. Se anda muchísimo, se cogen trenes, se come de pie en un mercado y al octavo día lleváis las piernas destrozadas y la cabeza llena. Es maravilloso, pero no es descanso. Un viaje solo a Maldivas es lo contrario: agua turquesa y poco más que decidir que a qué hora es el masaje. También es maravilloso, y a mucha gente se le queda corto al cuarto día.

Puestos uno detrás de otro, cada uno arregla lo que le sobra al otro. Primero Japón, con las pilas cargadas y los ojos como platos; después Maldivas, cuando el cuerpo pide parar y por fin podéis no hacer nada sin sentiros culpables. El salto de la estación de Shinjuku en hora punta al silencio de una laguna es, literalmente, lo mejor del viaje.

Cuántos días y en qué orden

El reparto que mejor nos funciona para dos semanas largas:

  • Nueve o diez días en Japón: Tokio (tres o cuatro noches), Kioto (tres noches) con una escapada a Nara, y una o dos paradas con carácter: Hakone y su vista del Fuji, Miyajima y su torii flotante, o una noche de ryokan con onsen privado.

  • Cuatro o cinco noches en Maldivas: dan para desconectar de verdad, hacer un par de salidas de snorkel y no mirar el reloj ni una vez.

  • Japón siempre primero. Se llega con energía para el jet lag y las caminatas, y se termina descansando. Al revés no funciona: nadie quiere hacer 20.000 pasos diarios después de una semana de hamaca.

Si podéis estirar a dieciséis o diecisiete días, Japón lo agradece muchísimo con una parada más: Kanazawa, Osaka o los Alpes japoneses. Y si preferís un ritmo más tranquilo, nuestro Japón romántico de 11 días es una base estupenda a la que añadir el remate maldivo.

La época en la que los dos funcionan

Aquí está la parte delicada del combinado, porque cada destino tiene su calendario y no coinciden del todo:

  • Japón da su mejor cara en primavera (finales de marzo y abril, con los cerezos) y en otoño (noviembre, con los arces). Junio y julio son lluviosos y agosto aprieta mucho de calor y humedad.

  • Maldivas tiene su estación seca de diciembre a abril. De mayo a noviembre entran más chubascos, aunque también bajan los precios y el agua sigue igual de turquesa entre nube y nube.

  • Dónde se cruzan: finales de marzo y abril (cerezos en Japón y Maldivas en seco) y noviembre o principios de diciembre (arces rojos y arranque de la buena temporada del Índico). Si os casáis en otoño, lo tenéis prácticamente resuelto.

Qué cuesta

Un Japón de novios bien montado, con vuelos, trenes y hoteles con encanto, parte de unos 2.400-3.000 € por persona: por ahí se mueven nuestro Japón a tu aire con JR Pass y el Japón romántico. La extensión a Maldivas depende casi por completo de una decisión: qué resort. Una villa sobre el agua con media pensión suele añadir entre 1.200 y 2.000 € por persona por cuatro o cinco noches, con el vuelo de conexión incluido.

En conjunto, un combinado realista se mueve entre los 3.800 y los 5.000 € por persona según temporada, categoría y antelación. Se puede ajustar bastante: viajando en temporada media, empezando en villa de playa y pasando a la de sobre el agua solo las últimas noches, o reservando con ocho o diez meses de margen, que en Maldivas es donde más se nota.

Y si el presupuesto pide otra puerta de entrada sin renunciar a la fórmula de cultura y playa buena, mirad nuestro Sri Lanka en privado con Maldivas o el combinado de India y Maldivas. Mismo espíritu, bastante menos dinero.

Cinco cosas que hemos aprendido montando este viaje

  • El hidroavión se reserva con el resort desde el primer día. El último sale a media tarde, así que condiciona qué vuelo internacional os sirve. Es el error que más veces hay que deshacer.

  • Una noche de ryokan, aunque sea solo una. Dormir en tatami, cenar kaiseki y bañarse en un onsen privado es lo que más repiten nuestras parejas cuando cuentan el viaje.

  • No metáis seis ciudades en Japón. Tres bien vividas ganan por goleada. Maldivas perdona el cansancio; el itinerario apretado, no.

  • Decid que estáis de luna de miel. En Maldivas los resorts se emplean a fondo con los recién casados, y esos detalles no se piden.

  • La ropa buena, para Japón. En Maldivas se vive en bañador y chanclas. Todo lo elegante que llevéis, usadlo en Tokio.

Para quién es este viaje

Para quien no quiere elegir entre asombrarse y descansar. Primero el país que os va a tener hablando sin parar, después el sitio donde por fin os vais a callar los dos mirando el agua. Con el orden correcto, la época bien elegida y las reservas cerradas con tiempo, es probablemente el combinado más redondo que se puede montar ahora mismo. Y admite muchas versiones: más templos o más laguna, más ryokan o más villa. Si nos contáis vuestras fechas y vuestro tope, os decimos qué reparto os cuadra mejor.

En Viajes de Miel montamos vuestro combinado Japón + Maldivas a medida: vuelos, JR Pass, ryokan y villa sobre el agua, todo cuadrado para que solo tengáis que vivirlo.

¿Os imagináis un torii al amanecer y una villa sobre el agua al atardecer?