Minimoon, early moon, multidestino: la luna de miel ya no es lo que era

Durante décadas la luna de miel fue una cosa muy concreta: se salía a los dos o tres días de la boda, se iba a un sitio y se estaba dos semanas. Punto. Ahora nos llegan parejas que quieren irse antes de casarse, otras que parten el viaje en dos, y alguna que se lleva a cuatro amigos parte del trayecto.
Todo eso ha ido cogiendo nombre, y como los nombres son en inglés, suena a moda pasajera. No lo es: responde a cosas bastante prosaicas, como que hoy los dos trabajan y no siempre pueden coger tres semanas seguidas. Os cuento qué significa cada formato y para quién funciona.
Multidestino: el que más se pide
Encadenar varios sitios en un mismo viaje en lugar de quedarse en uno. Es, con diferencia, lo que más nos piden, y los datos del sector lo confirman: en un estudio reciente sobre parejas españolas, algo más de la mitad se decantaba por esta fórmula.
Tiene una lógica clara. Si vais a cruzar medio planeta y a gastar lo que cuesta un viaje así, compensa aprovechar el desplazamiento. Y sobre todo permite equilibrar: una parte de movimiento y otra de no hacer nada, que es la combinación que mejor funciona. Japón y luego Maldivas. Safari en Kenia y después Zanzíbar. Vietnam, Camboya y playa al final.
El error habitual es pasarse. Tres países en doce días no es un multidestino, es una carrera. Nuestra regla: nunca menos de tres noches por sitio, y la última parada siempre tranquila.
Minimoon: el viaje corto de después
Una escapada de tres o cuatro días justo después de la boda, en lugar del viaje largo. Lo eligen cuatro de cada diez parejas según ese mismo estudio, y casi siempre por el mismo motivo: no cuadran las vacaciones, o la boda ha salido más cara de lo previsto.
Lo interesante es que rara vez sustituye al viaje grande. Lo aplaza. La pareja se va cuatro días a algún sitio cercano para descomprimir y se guarda el viaje de verdad para unos meses después, cuando puedan cogerse dos semanas y el bolsillo se haya recuperado. Y sinceramente, viajar con la cabeza descansada y sin la resaca organizativa de la boda tiene bastante a favor.
Early moon: irse antes de casarse
Este sorprende al oírlo por primera vez y luego se entiende solo. Consiste en escaparse unas semanas antes de la boda, en pleno pico de organización, para desconectar de proveedores, listas y llamadas.
Aparece en las encuestas casi tan alto como el multidestino, lo que dice bastante de cómo se vive hoy la preparación de una boda. Suele ser una escapada corta y tranquila, sin ambición de gran viaje. Y funciona: los meses previos son los que más desgastan, y llegar al día de la boda habiendo respirado se nota.
Buddymoon: con amigos
Compartir parte del viaje con amigos íntimos o familia. Lo contempla algo más de un tercio de las parejas, aunque en la práctica se hace menos de lo que se dice.
Cuando funciona, funciona por una razón: se comparte solo una parte. Los primeros días con el grupo —un safari, una isla, unos días de ciudad— y luego los novios siguen solos. Planteado así puede estar muy bien. Las dos semanas enteras en grupo son otra cosa, y ahí sí que conviene pensárselo dos veces.
Slow moon: menos sitios, más días
Más que un formato es un cambio de actitud, y va justo en dirección contraria al multidestino: quedarse en pocos sitios y estar más días en cada uno. Nada de itinerarios de once paradas; tres bases y tiempo para no hacer nada.
Nos lo piden sobre todo parejas que ya han viajado bastante y no necesitan tachar países. Es el formato que más se disfruta y el que menos se vende, porque sobre el papel «parece» que ves menos. En la práctica se recuerda mucho mejor.
Un dato que conviene tener delante
En ese mismo estudio, el presupuesto ideal que declaraban las parejas españolas para la luna de miel rondaba los 11.500 € por pareja. Es una cifra alta y conviene leerla bien: es lo que a la gente le gustaría gastar, no lo que gasta. La mayoría de viajes que montamos se mueven bastante por debajo.
Pero sirve para algo: si estabais dándole vueltas a si vuestro presupuesto es razonable, probablemente lo sea más de lo que pensáis. Y explica por qué el minimoon y las fórmulas partidas crecen tanto — no es que la gente quiera viajar menos, es que busca la manera de que le cuadre.
Entonces, ¿cuál os pega?
No hay un formato mejor. Hay uno que encaja con vuestro calendario, vuestro presupuesto y las ganas que tengáis de moverse. Si tenéis dos semanas y os apetece ver mundo, el multidestino es difícil de superar. Si las vacaciones no cuadran, el minimoon ahora y el viaje grande dentro de unos meses es una solución razonable, no un premio de consolación. Y si venís quemados de organizar, planteaos el early moon aunque sean tres días.
Lo único que no recomendamos es forzar el modelo clásico porque «es lo que se hace». Contadnos cómo tenéis el calendario y os decimos qué haríamos nosotros.
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