Luna de miel en noviembre o diciembre: 7 destinos donde es pleno verano (o pura magia)

Montañas de Torres del Paine con lago turquesa en la Patagonia chilena

Las parejas que se casan en noviembre o diciembre suelen llegar a la primera reunión medio disculpándose, como si hubieran elegido mal la fecha. Es un malentendido que llevamos años deshaciendo: mientras aquí sacamos los abrigos, media docena de los mejores destinos del mundo están estrenando su mejor estación. El hemisferio sur entra en primavera y verano, el Índico abre su temporada seca y el sudeste asiático se despeja después del monzón.

Casarse a final de año no limita la luna de miel. La coloca en el lado soleado del mapa. Estos son los siete destinos que más recomendamos para esas fechas.

Maldivas: justo cuando empieza lo bueno

Diciembre inaugura la estación seca del archipiélago: cielos limpios, mar en calma y las villas sobre el agua tal y como salen en las fotos, que no siempre es el caso. Si os da un poco de vértigo pasar dos semanas enteras sin hacer nada, los combinados funcionan muy bien: Sri Lanka en privado con Maldivas, India y Maldivas o el Egipto milenario y Maldivas, que empieza entre faraones y termina en una laguna.

Patagonia: el fin del mundo en primavera

Noviembre y diciembre son primavera austral, y allí eso significa días que no se acaban nunca: hay luz hasta las diez de la noche. Los glaciares están en plena forma y Torres del Paine se llena de guanacos. Para parejas a las que les gusta andar, pocas cosas impresionan tanto como un Chile de norte a sur con el Atacama incluido, o una Argentina que junte Buenos Aires, el Perito Moreno e Iguazú. Se camina de día y se cena bien de noche, que es una combinación difícil de mejorar.

Tailandia: su mejor momento del año

De noviembre a marzo Tailandia da lo mejor de sí: seco, soleado y templado de norte a sur, sin el bochorno de la primavera ni el monzón del verano. Es la ventana perfecta para nuestro viaje de 16 días entre templos, selva y playas, o para un Sueños de Asia que encadene Vietnam, Camboya y Tailandia aprovechando que las tres están en buena época a la vez, algo que no pasa siempre.

Sudáfrica: safari en verano austral

En noviembre y diciembre Sudáfrica es verano pleno: Ciudad del Cabo con sus viñedos, la Ruta Jardín en flor y el Kruger lleno de crías recién nacidas, que es de las cosas más bonitas que se pueden ver en un safari. Lo tenéis combinado con playa en Sudáfrica romántica y Mauricio, y en versión más ambiciosa con las Cataratas Victoria.

Riviera Maya: el Caribe ya sin huracanes

La temporada de tormentas se cierra a finales de noviembre, y a partir de ahí el Caribe mexicano entra en su mejor racha hasta abril: agua a veintisiete grados, cenotes y ruinas mayas sin el calor asfixiante del verano. Nuestra luna de miel en Yucatán mezcla cultura y playa a partes iguales; y si queréis un viaje más grande, Perú y Riviera Maya mete Machu Picchu antes de la hamaca.

Rajastán: la India con el clima a favor

El invierno es la única época en la que el norte de la India se disfruta de verdad: días soleados y suaves, noches frescas y los palacios de Jaipur, Udaipur y Jodhpur con una luz que en verano sencillamente no existe porque no se puede estar en la calle. Nuestro Romance en el Rajastán es, además, de los viajes donde el presupuesto cunde más de todo el catálogo.

Japón en noviembre: el momiji

Si la boda cae a primeros de noviembre tenéis una ventana pequeña y muy especial: el momiji, cuando los arces tiñen de rojo los jardines de los templos de Kioto. Dura unas tres semanas y varía cada año, así que hay que atarlo con tiempo. Lo contamos con detalle en nuestra guía de luna de miel en Kioto en otoño, y se recorre muy bien con el Japón a tu aire con JR Pass.

Qué tipo de verano queréis

Una boda en noviembre o diciembre no es un problema de calendario, es un billete al verano de otro hemisferio. Maldivas estrenando temporada seca, la Patagonia con luz hasta medianoche, Tailandia en su mejor mes, Sudáfrica en pleno verano, el Caribe ya tranquilo, el Rajastán con su luz de invierno o Japón vestido de rojo. La pregunta de verdad no es dónde, sino qué clase de verano os apetece para empezar: el de la toalla, el de las botas de montaña o el de los palacios. Decídnoslo y os montamos el que sea.

Contadle a Viajes de Miel vuestra fecha de boda y os proponemos el destino que estará en su mejor momento, con itinerario a medida y precio cerrado.

¿Boda de invierno? Vuestro verano os espera en otro hemisferio