Luna de miel de enero a marzo: dónde ir cuando aquí es pleno invierno

Las bodas de invierno tienen algo que las de verano no: nadie más está viajando. Mientras aquí se sacan los abrigos, hay una lista larga de destinos que están precisamente entonces en su mejor momento del año, y en varios de ellos es la única época en la que merece la pena ir.
El Rajastán en enero se recorre con una chaqueta fina; en junio son cuarenta y cinco grados. Maldivas en febrero es la postal; en julio llueve a diario. Esa es la ventaja real de casarse en invierno, y casi nadie la aprovecha.
Maldivas, en su estación seca
De diciembre a abril es cuando el archipiélago da lo que promete: cielos limpios, mar en calma y la visibilidad buena para el snorkel. Si hay un mes para ir a Maldivas, está dentro de esta ventana.
Como dos semanas seguidas de villa sobre el agua se le hacen largas a mucha gente, funcionan muy bien los combinados: Sri Lanka con Maldivas —y la costa oeste de Sri Lanka también está en seca justo ahora—, India y Maldivas, o Dubái y Maldivas si os apetece empezar con ciudad.
Rajastán: la única época sensata
El norte de la India solo se disfruta de verdad en invierno. De diciembre a marzo los días son soleados y suaves, las noches frescas, y los palacios de Jaipur y Udaipur tienen una luz dorada que en verano sencillamente no existe porque no se puede estar en la calle.
Es además el viaje donde el presupuesto cunde más de todo nuestro catálogo: alojamientos que en otros destinos serían inalcanzables aquí entran sin problema. Nuestro Romance en el Rajastán. Y si os tira más el sur, Kerala y las playas del sur también está en su mejor momento.
Tailandia y el sudeste asiático
De noviembre a marzo Tailandia está seca, soleada y templada de norte a sur. Es su mejor cara y por eso es temporada alta: hay que reservar con tiempo, pero el clima no falla.
Tenéis el viaje de 16 días entre templos, selva y playas, la versión corta Bangkok y Krabi, o el Sueños de Asia que encadena Vietnam, Camboya y Tailandia aprovechando que las tres coinciden en buena época, algo que no pasa el resto del año.
Sudáfrica: verano austral
Enero y febrero allí son pleno verano. Ciudad del Cabo con los viñedos en su momento, la Ruta Jardín en verde y el Kruger con las crías ya crecidas y mucha vida alrededor del agua.
Es también cuando mejor se combina con playa: la Sudáfrica romántica y Mauricio aprovecha que las dos están en temporada, y la versión más ambiciosa con las Cataratas Victoria las pilla con buen caudal.
Riviera Maya y Caribe: sin huracanes
La temporada de tormentas se cierra a finales de noviembre, y de ahí hasta abril el Caribe entra en su mejor racha: agua a veintisiete grados, cenotes y ruinas mayas sin el calor asfixiante que hace en verano.
La luna de miel en Yucatán mezcla cultura y playa; si queréis un viaje más grande, Perú y Riviera Maya mete Machu Picchu antes de la hamaca, y también es buena época para el Caribe dominicano o Cuba.
Argentina, Chile y Nueva Zelanda
El hemisferio sur está en verano, y eso abre los viajes más ambiciosos del catálogo. La Patagonia solo se recorre bien entre noviembre y marzo: fuera de esa ventana muchos accesos cierran.
Nuestro Chile de norte a sur con el Atacama, la Argentina con Buenos Aires, el Perito Moreno e Iguazú, o Nueva Zelanda, que en enero tiene días larguísimos para conducir sin prisa.
Omán, Dubái y Egipto: el desierto amable
Los destinos de desierto y Golfo son inviables medio año por el calor, y en invierno se vuelven agradables de verdad. Enero y febrero son ideales para Omán, para Dubái y Abu Dabi o para el Nilo con Mar Rojo, donde navegar entre templos con veinticinco grados no tiene nada que ver con hacerlo en agosto.
Qué evitaría en estas fechas
La conclusión de siempre
Si os casáis entre enero y marzo, no tenéis un problema de calendario: tenéis medio mundo en temporada alta climática y el resto de viajeros en casa. La lista es larga y la decisión de verdad es qué tipo de viaje queréis, no si podréis viajar.
Decidnos la fecha exacta y os decimos cuál de estos está mejor justo esos días — dentro del invierno también hay diferencias.
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