Luna de miel en primavera: 7 destinos que están en su mejor momento de abril a junio

Cerezos en flor junto a un templo japones en primavera

De todas las épocas para casarse, la primavera es la que más subestima la gente a la hora de elegir viaje. Se piensa en verano porque es cuando todo el mundo viaja, y resulta que entre abril y junio se abre una ventana en la que medio planeta está en su mejor momento: templado, verde y todavía sin la marea de agosto.

Hay una excepción que conviene decir de entrada, y es África oriental: abril y mayo son las lluvias largas en Kenia y Tanzania, con pistas embarradas y lodges cerrados. Si soñabais con un safari y os casáis en mayo, mejor aplazarlo unos meses. Todo lo demás juega a vuestro favor.

Japón, si podéis ir a finales de marzo o en abril

Es la ventana más buscada del año y con razón. Los cerezos florecen entre finales de marzo y mediados de abril según la latitud, y la sensación de estar en un parque de Kioto con los pétalos cayendo es difícil de explicar sin sonar cursi.

Dos avisos honestos. Es la temporada más cara y más llena del país, así que hay que reservar con muchos meses. Y la floración se mueve cada año según el invierno: se puede acertar de pleno o quedarse a una semana. Si la idea de fallar os fastidiaría, mayo es un mes excelente en Japón, con menos gente, buen tiempo y todo verde. Lo tenéis en el Japón a tu aire con JR Pass o el Japón romántico.

Jordania: la primavera es su estación

Este es de los destinos donde la fecha importa más que en ningún otro. En verano el desierto es un horno y en invierno hace frío de verdad; en abril y mayo, en cambio, se camina por Petra a media mañana sin sufrir y las noches en Wadi Rum se quedan frescas pero agradables.

Además el desierto florece —brevemente, pero lo hace— y el Mar Muerto se disfruta sin el bochorno del verano. Nuestra Jordania mágica está pensada justo para esta época, y si queréis alargarlo, el combinado con Egipto funciona igual de bien en primavera.

Grecia y las islas, antes de que llegue todo el mundo

Mayo y junio en las Cícladas son un secreto a voces entre los que repiten. El agua todavía está fresca a primeros de mayo pero a mediados de junio ya se baña de sobra, y la diferencia con agosto es abismal: podéis cenar sin reservar, aparcar en Oía y ver la caldera sin doscientas personas delante.

Los precios también son otros. Nuestra luna de miel en Santorini y Míkonos en junio cuesta bastante menos que en agosto por exactamente el mismo viaje. Y si preferís islas más tranquilas, las Paros y Naxos son la versión sin postureo.

Marruecos: el mes bueno es abril

Marrakech en agosto no es plan, y en abril es una ciudad completamente distinta. Se pasea por la medina sin agobio, el Atlas todavía tiene nieve en las cumbres —contraste espectacular desde la ciudad— y las noches en el desierto se quedan frescas sin llegar a incómodas.

Es además la opción más asequible de esta lista y la que menos horas de vuelo pide. Nuestro Marruecos de ciudades imperiales y desierto encaja perfecto en abril o primeros de mayo.

Italia: mayo antes del gentío

La costa Amalfitana en mayo es lo que todos imaginan cuando piensan en Italia: limoneros, terrazas sobre el mar y pueblos donde todavía se puede caminar. En julio y agosto esa misma carretera es un atasco.

Junio ya empieza a llenarse, así que si podéis, tirad de mayo. Tenéis la Costa Amalfitana y Capri para la versión de mar, o la Venecia, Florencia y Roma si os tira más la ciudad — y Venecia en mayo, sin el calor y sin los cruceros de verano, es otra cosa.

Islandia: junio y los días que no se acaban

Junio es el mes del sol de medianoche, y eso cambia el viaje por completo: a las once de la noche todavía hay luz para conducir, parar en una cascada o meterse en una piscina geotermal sin nadie alrededor.

Es la mejor época para recorrer el sur en coche, con las carreteras ya abiertas y las cascadas a pleno caudal por el deshielo. Eso sí, no esperéis auroras: para eso hay que ir en invierno. Nuestro Islandia sur se adapta a las dos versiones según la fecha.

Bali, si os casáis a finales de junio

La estación seca arranca en mayo, así que una boda de junio pilla el principio: arrozales verdes del final de las lluvias pero ya sin chubascos diarios, y todavía sin los precios de julio y agosto, que es cuando la isla se llena de europeos.

Es la mejor relación calidad-precio del momento. Está en el circuito de novios por Bali, y si queréis meter ciudad antes, el Kuala Lumpur, Singapur y Bali.

Cómo elegir entre todos

La primavera tiene una ventaja que no tienen otras épocas: casi nada está descartado, así que podéis elegir por apetencia y no por descarte. Si os apetece un viaje con mucha imagen y no os importa reservar con un año, Japón en cerezos. Si queréis desierto y ruinas sin sufrir calor, Jordania. Si buscáis mar y tranquilidad, Grecia en junio. Y si el presupuesto manda, Marruecos rinde muchísimo.

Lo único que evitaría en estas fechas es el safari en África oriental y el sudeste asiático continental a partir de junio, que entra en monzón. Del resto, decidnos vuestra fecha exacta y os afinamos el destino: en primavera, tres semanas de diferencia cambian bastante las cosas.

Contadle a Viajes de Miel vuestra fecha exacta y os decimos qué destino estará en su mejor momento justo esos días, con itinerario a medida y precio cerrado.

¿Boda en primavera? Tenéis medio mundo a favor